Teatro en el aula

Teatro en el aula: de Jimena Menéndez-Pidal al aula del siglo XXI

   El proyecto “Teatro en el aula: de Jimena Menéndez-Pidal al aula del siglo XXI” surge de la necesidad de devolver el teatro al entorno educativo y como tema a profundizar en mi trabajo fin de máster.

   Durante mis prácticas en el centro docente se observó que, a pesar de que se hace hincapié en el teatro como género literario, no se desarrolla el teatro como escenificación. De esa manera, y gracias a la ayuda de mi tutor y de la Fundación Ramón Menéndez Pidal, surgió la oportunidad de tratar la figura de Jimena Menéndez Pidal. Ella, como pedagoga y docente, fue una de las figuras principales en la creación del Colegio Estudio y siguió la estela de la Institución Libre de Enseñanza a la hora de planificar sus clases y actividades.

   Esta base es la que se ha intentado mantener para la creación del proyecto en el cual, a partir de la lectura de una obra de teatro (en este caso se optó por Lisístrata, debido a su temática tan de actualidad además de para continuar con la idea de Jimena de que las lecturas que se propongan deben salirse del currículo oficial) se cree un taller teatral. Este taller podrá ser puesto en práctica en la semana lectiva que encontramos entre el final de las clases y los exámenes de Julio.

   El taller consta de catorce sesiones de trabajo de 50 minutos cada una, excepto las dos últimas, de hora y media, pues es donde se realizarán los ensayos. Se utilizará una primera sesión para contextualizar la obra, cinco sesiones para modificar el texto original, otras cinco para realizar el decorado, el vestuario y preparar la función y otras dos para ensayos generales. Será en estas últimas donde se evalúe a los alumnos y donde se les pasen las rúbricas a rellenar. La última sesión está pensada para realizar la representación final. Por otro lado, se propone la realización de una sesión complementaria donde los alumnos vayan al Parque de Europa para realizar algunos ensayos y a familiarizarse con un ambiente y decorados diferentes.

   Para evaluar el taller se utilizará el cuaderno del profesor para marcar los objetivos y comentarios diarios y, por otro lado, una serie de rúbricas que tienen en cuenta los estándares de aprendizaje evaluables de entre los que recoge el currículo oficial. En uno se evaluará el trabajo cooperativo y en otro las capacidades interpretativas de los alumnos. Hay que tener en cuenta que cada alumno tiene un proceso de desarrollo diferente y que la evaluación tiene que medir el desarrollo que va alcanzando el niño en su individualidad, es decir, como persona. Para ello la evaluación no pretende juzgar, ni etiquetar sino que es: “un seguimiento escolar del individuo para desarrollar así al máximo sus capacidades personales y no dejar que se pierda”.

   Como conclusión de este taller tenemos que decir que incluir el teatro en las aulas motiva al alumnado y le hace partícipe de su propio aprendizaje. Es necesario, para tal fin, que los alumnos se encuentren en un ambiente distendido y que las actividades realizadas en el aula lleven a un fin común.